Paulo Tavares

Paulo Tavares

April 14, 2016

Senior IT Technician. Graduated in Computer Science and passionate about new technologies. He has been part of the Grupo Maracay team since the beginning of 2021, where he performs the functions of manager of the IT department.

Los beneficios del plan del BCE llegan a la deuda de alto riesgo española.

El balance del Banco Central Europeo avanza inexorable hacia los tres billones de euros, una cantidad suficientemente peligrosa por sí misma como para añadirle un mínimo más de riesgo. Por eso no hay rastro en él de bonos que no tengan la más alta certificación de calidad crediticia, que las agencias de ráting sitúan a partir del grado de inversión (de BBB- hacia arriba).

Los bonos high yield corporativos no están ni estarán en el balance del BCE. Ni se les espera. Pero no les hace falta. La deuda de alto riesgo o alto rendimiento (la que está por debajo del grado de inversión y, por tanto, en territorio considerado especulativo) se ha contagiado en el último mes del viento favorable que recorre el mercado corporativo desde que Mario Draghi decidió incluir los bonos de las empresas más solventes en el programa de compras del banco central.

No importa que el BCE nunca vaya a desembolsar ni 50 céntimos en este tipo de deuda. «En solidaridad con la deuda elegible, apostamos por una mejora del 25% en los diferenciales de crédito para la deuda no elegible», anticipan los expertos de Axa Investment Managers.

Y, por ahora, están acertando. De la misma manera que el coste de financiación de empresa españolas de alta solvencia como Telefónica, Iberdrola, Repsol o Gas Natural se ha desplomado en el mercado secundario incluso antes de que se materialicen las primeras operaciones del plan de compras del BCE (no comenzará hasta final de trimestre), también la deuda de compañías high yield nacionales como Campofrío, NH, Antolin o Ence se está abaratando.

Las cifras no son las mismas, pero la rebaja está ahí y es generalizada. Las 10 principales compañías españolas que tienen bonos de alta rentabilidad en el mercado se han beneficiado de ella, en un clima favorable que incluso ha llegado a Isolux. Los bonos de esta compañía con vencimiento en 2021 se negocian en estos momentos al 26% de su nominal, lo que deja pocas dudas sobre el futuro que los inversores prevén para esta emisión (cotizar a ese precio implica unas pérdidas del 74% sobre el valor al que los bonos fueron vendidos). Pero incluso esta deuda revivió tras la última reunión del BCE y está ahora por encima (aunque sea por milésimas) del nivel del 10 de marzo, cuando se anunció el programa de compra.

Las más beneficiadas

La mejora de Isolux no deja de ser testimonial: es, de lejos, la compañía menos beneficiada por el contagio del plan del BCE. En el otro lado del tablero están Campofrío y NH, cuyas emisiones a 2022 y a 2019 han reducido su rentabilidad más de un 15% en un mes en el mercado secundario, lo que significa que su coste de financiación se abarataría en la misma medida si decidieran emitir.

Grupo Antolin registra una mejora del 10% en la emisión que realizó en 2015, mientras que Ence lo hace un 8% en la colocación que vence en 2022. OHL y Portaventura están en el 6%, mientras que Empark y Gestamp están por debajo del 5%.

«Los bonos que tienen la consideración de especulativos atraen el interés de los inversores en un entorno de rentabilidades bajas», explican los expertos de Julius Baer. En un mercado en el que cada vez más activos tienen unos rendimientos casi inapreciables, los inversores fijan su mirada en los instrumentos que dan un interés extra. Eso eleva la demanda y tira a la baja de las rentabilidades. Es una apuesta con más riesgo, pero los inversores consideran que en el entorno actual de facilidad de crédito y de refinanciación de las deudas (todo gracias a la política monetaria del BCE), las empresas high yield son algo más seguras que antes.

Eso sí, la magia del BCE ha actuado, pero no ha obrado milagros. Pese a la recuperación experimentada, todavía hay bonos high yield que cotizan con pérdidas. Isolux es un caso evidente, pero también OHL está en esa situación, con sus bonos ligeramente por encima del 80% del nominal. Cirsa tampoco llega a su valor nominal, aunque está más cerca.

El BCE tampoco ha conseguido por ahora que se reactiven las emisiones de high yield en el mercado español. La sequía permanece pese a la mejora y pese a las estimaciones de algunos expertos para el mercado europeo de alta rentabilidad, como Standard & Poor’s: «Prevemos que la anticipación del programa que el BCE lanzará en junio va a tener un impacto beneficioso hasta entonces en la actividad de nuevas emisiones, ya que los diferenciales se han estrechado a lo largo de toda la curva de crédito».

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